El Coraje de Liderar Desde la Vulnerabilidad

Cuando la Conexión Auténtica Transforma Equipos

Brené Brown en su Tedtalk: The power of Vulnerability, nos recuerda que estamos neurobiológicamente diseñados para la conexión. No es un lujo ni una habilidad blanda, es nuestra razón de ser. Esto me llevo a pensar que a pesar de que la conexión es algo para la cual estamos creados, seguimos actuando como si pudiéramos liderar sin conectar, como si pudiéramos inspirar sin ser vistos.

Durante años, el liderazgo se ha enseñado como una lista de competencias a adquirir, o formas mejores o peores de ser y actuar, mascaras de identidades que en ocasiones ni siquiera nos pertenecen. Me pregunto entonces ¿qué pasa cuando esas máscaras nos impiden precisamente lo que más necesitamos para liderar: la capacidad de conectar auténticamente con nuestros equipos?

¿Qué Líder Quiero Ser?

Existen innumerables teorías sobre el líder que "debes ser": transformacional, situacional, servidor, visionario. Cada modelo promete la fórmula del éxito. Pero y ¿Qué líder quiero ser yo?

No el líder que el último libro de management dice que debo ser. No el líder que mi organización espera. No el líder que proyectaría la imagen perfecta en LinkedIn. Sino el líder que emerge cuando me permito ser visto tal como soy, con mis valores, mis imperfecciones, mi humanidad completa.

Un líder con el coraje de ser imperfecto en un mundo que exige perfección. El coraje de admitir "no lo sé" cuando se supone que debes tener todas las respuestas. El coraje de liderar desde quien realmente eres, no desde quién crees que deberías ser.

El Precio de la Desconexión: Liderazgo Psicológicamente Inseguro

Brown descubrió que la vergüenza es el miedo a la desconexión, ese terror de que si otros ven quiénes somos realmente, no seremos dignos de pertenecer. En el liderazgo, este miedo se manifiesta al tratar de ocultar nuestra vulnerabilidad. Y así sin darnos cuenta, se terminan creando entornos psicológicamente inseguros. Porque cuando un líder tiene miedo de ser visto como incompetente, penaliza las preguntas. Cuando teme parecer débil, castiga los errores en lugar de convertirlos en aprendizaje. Cuando está aterrado de perder control, sofoca la innovación.

¿De Qué Me Estoy Protegiendo al No Ser Yo?

Parece que es hora de reflexionar, ¿de qué me estoy protegiendo exactamente?

  • ¿Del juicio de que no soy suficientemente estratégico, decisivo, fuerte?

  • ¿Del miedo a que descubran que también tengo dudas, que también me equivoco?

  • ¿De la posibilidad de que si bajo la guardia, pierda autoridad o respeto?

  • ¿De admitir que no tengo todas las respuestas?

Lo irónico es que que justamente , como lo señalo Brene Brown al protegernos de ser vistos, no conectamos, y como podemos influir en otros sin conexión?

"Debo ser el más inteligente de la sala." "Debo tener siempre la respuesta correcta." "Debo proyectar confianza inquebrantable." "Debo mantener distancia emocional." "Debo ser impermeable al estrés."

Cada "debo ser" crea una brecha entre quién soy y quién proyecto ser. Y en esa brecha, la conexión muere, por los colaboradores sienten la incongruencia, la falta de autenticidad. Aprenden que aquí no es seguro ser humano. Se genera la pregunta en el equipo: “Si mi líder no se permite a si mismo errar, cuestionarse, dudar, que va a pasar conmigo cuando muestre esas facetas?”  Así que ellos también se ponen sus armaduras. Y así se construye, pieza por pieza, una cultura organizacional donde nadie puede ser visto realmente, una cultura donde no solamente no hay conexión, sino que no hay confianza.

 ¿Y Si Mi Mejor Versión Es Lo Que Intento Ocultar?

La investigación de Brown revela: las personas que experimentan conexión profunda, las que sienten amor y pertenencia, son aquellas que se permiten ser vulnerables. Son las que tienen el coraje de mostrarse imperfectas.

¿Y si las partes de ti que intentas ocultar en tu rol de liderazgo son precisamente las que te harían un mejor líder?

  • Tu duda intelectual no es debilidad, es apertura al aprendizaje que inspira a tu equipo a seguir creciendo.

  • Tu admisión de error no es incompetencia, es la señal que da seguridad psicológica para que otros también se arriesguen.

  • Tu expresión de emoción no es falta de profesionalismo, es la humanidad que permite conexión genuina.

  • Tu solicitud de ayuda no es incapacidad, es la vulnerabilidad que construye equipos colaborativos.

Un buen líder entiende que la vulnerabilidad no es lo opuesto de la fortaleza, sino el camino hacia ella. Al tener el coraje de mostrarse humano en un mundo que exige fingir ser una máquina de productividad, este líder no solo se libera a sí mismo, sino que modela el comportamiento que espera ver en su equipo. Crea así una red de conexión genuina donde todos se cuidan porque, finalmente, todos pueden verse.

El Camino: De la Armadura a la Autenticidad

Brown nos ofrece un mapa para este viaje:

1. Practica la Compasión Contigo Mismo Primero

No puedes crear seguridad psicológica para otros si estás en guerra contigo mismo. Si tu diálogo interno es despiadado, ese es el tono que inevitablemente permeará tu liderazgo.

2. Abraza la Vulnerabilidad Como Fortaleza

Deja ir los debo, y acercate desde tu autenticidad.

3. Cultiva la Gratitud en Lugar del Miedo Catastrófico

Entrena a tu mente para que vea el privilegio de tu rol, en lugar de los riesgos implícitos en el mismo.

4. Cree en Tu Suficiencia

La creencia fundamental de que eres suficiente es la base del cambio. No perfecto. No sin áreas de crecimiento. Pero suficiente. Digno de conexión tal como eres. Desde este lugar lideras con compasión hacia a ti, y por ende hacia otros. Te vuelves mucho más efectivo porque tu energía ya no está consumida en mantener la fachada sino en generar resultados.

El liderazgo es una práctica diaria de coraje: el coraje de ser visto, el coraje de conectar, el coraje de ser quien realmente eres.

Tus equipos no necesitan otro líder "perfecto",sino un líder humano que tenga el coraje de ser auténtico, que les enseñe como se ve caerse y volverse a levantar, y que cree un espacio donde ellos también puedan también hacerlo.

Porque al final, no recordamos a los líderes por su perfección. Recordamos a aquellos que nos hicieron sentir vistos, que nos hicieron sentir que pertenecíamos, y que sobretodo eran reales.

¿Estás listo para quitarte la armadura y descubrir al líder que has estado ocultando?

"No hay coraje sin vulnerabilidad." - Brené Brown



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